La Siesta: ¿Amiga O Enemiga?
¡Aaaah!, la siesta. Ese
pequeño descanso, ese pequeño momento de paz en medio
del día. En pocos minutos puedes recargarte las
pilas. Bueno, no todo el mundo piensa eso. Por lo
general, hay tres tipos de personas: los que están a
favor de que la siesta no se pierda bajo ningún
concepto, los que les da igual y los que están
totalmente en contra y se niegan a perder el tiempo
cerrando los ojos a medio día. ¿Quién tiene razón? No
lo sé. Pero echemos una mirada más atenta a lo que es
dormir y a cómo debe hacerse para obtener los mejores
resultados, porque la siesta puede ser tu mejor amigo
o llegar a ser su peor enemigo.
Cinco
mitos ampliamente aceptados sobre la
siesta
Imagínate que duermes toda la noche de un tirón…
Son las dos de la mañana y
has dado ya cien vueltas en la cama. Te preguntas por
qué no tienes forma de pegar ojo y cómo te vas a
levantar dentro de cinco horas para ir a trabajar.
Estás enfadado. Esto te ocurre desde hace cinco años
y, aunque has tomado cuatro pastillas diferentes para
dormir, ninguna de ellas ha resuelto tu problema.
Estás frustrado y eso te hace más difícil aún irte a
dormir.
¡Vamos a hacerle frente! ¡Los trastornos del sueño
son muy comunes! No puedo decirte la cantidad de
personas que veo cada día que no pueden dormir o que
están despiertas por la noche sin motivo aparente.
¡Cuántos pacientes me han dicho en los últimos meses:
"Estoy toda la noche tumbado mirando al techo sin
poder dormir”!. Demasiados. Los problemas del sueño
pueden ser habituales, pero no son normales. ¿Por qué
algunas personas pueden irse a la cama a las diez y
media, cerrar los ojos y despertarse a las siete de
la mañana siguiente sintiéndose bien, mientras que
otros no pueden llegar a conseguir más de dos horas
seguidas de sueño cada noche?