Más allá de los síntomas
Juan es un paciente regular, él
viene a mi consulta una vez al mes desde hace tiempo.
Cuando le atendí por primera vez estaba con mucho
dolor y le dolía tanto la espalda que casi no podía
andar. Me senté con Juan, le hice un examen
completo, analicé sus radiografías y le expliqué lo
que íbamos a hacer. Así comenzamos una 1ª fase de
tratamiento que iba a durar 2 meses.
Después del primer mes de acudir a la consulta
para las sesiones de ajuste dos veces por semana,
Juan notó cambios increíbles y mucho alivio. En una
de las visitas me dijo “Ya que me siento mucho mejor,
no veo la necesidad de seguir viniendo el
segundo mes, muchas gracias Dr”. Le expliqué a Juan
que tuviera cuidado y que terminara la pauta que le
había recomendado, sino podría sufrir una recaída.
Pero él no escuchó, y dejó de venir.
Lo que Juan quería era dejar de tener dolor lo
antes posible y nosotros habíamos alcanzado ese
objetivo. Él estaba feliz.
Cuando dos meses después le volví a ver en la
consulta doblado por la mitad debido al dolor, igual
que la primera vez, no me sorprendió. Me dijo:
“Doctor, sufro del mismo dolor, por favor hágame los
ajustes necesarios para que deje de sufrir". Tuvimos
una charla y le expliqué que la vez anterior que vino
y la serie de ajustes que recibió no habían sido
suficientes y no había dado a su cuerpo el suficiente
tiempo para curarse, por eso le había vuelto el
dolor. Sus síntomas habían desparecido, pero su
cuerpo no se había equilibrado totalmente. Así que
otra vez le dije que tardaría unos meses en
estabilizar su problema, pese a que se encontrase
mucho mejor, y no tuviese dolor, debía dar más tiempo
a su cuerpo a restablecer su equilibrio
completamente. Asintió afirmativamente y empezamos a
ajustar su columna nuevamente.
Transcurrieron tres semanas cuando entró con la mayor
de sus sonrisas. Pensé para mí "Conozco esa sonrisa”;
y Juan bastante seguro dijo, “creo que ya he
terminado aquí, me siento fenomenal, mi espalda no me
duele para nada. Muchas gracias”. Y se marchó,
a pesar de que le dije que lo mejor y más adecuado
era continuar con el programa porque sino el
dolor de espalda volvería tarde o temprano.
No supe nada de Juan por lo menos durante 3 meses
hasta que un día llamó. Tenía tanto dolor que casi no
podía levantarse de la cama. Con la poca fuerza que
le quedaba, vino a la consulta y cuando nos
dimos la mano, me dijo: "Doctor, he aprendido la
lección, te escucharé y no abandonaré la
Quiropráctica cuando desaparezca mi dolor. Tenías
razón".
¿Por qué te cuento esta historia? Muy sencillo. Los
síntomas son lo último que aparecen y lo primero que
desaparecen en un proceso de enfermedad. Todos
estamos interesados en sentirnos bien y no
tener dolor. Afortunadamente, la Quiropráctica
es extremadamente eficaz en este sentido. Sin
embargo, el proceso curativo necesita su tiempo;
muchas estructuras están implicadas. Los músculos,
los tendones, los ligamentos, los discos, las
articulaciones, los nervios y otros tejidos necesitan
continuar curándose incluso después de que el dolor y
los síntomas se hayan ido.
Interrumpiendo el cuidado tan pronto como los
síntomas desaparecen es dejar el trabajo a
medias. Y, sinceramente, ¿quién quiere hacer las
cosas a medias?, y todavía más importante
,¿quién quiere sufrir recaídas? La Quiropráctica
es mucho más que aliviar los síntomas, la
Quiropráctica es una manera diferente de vivir la
vida, una vida mejor gracias a un cuerpo que funciona
al 100%.
Volvemos a Juan; afortunadamente entendió su
problema, y éste es el motivo por el que os escribo:
para que no paséis el sufrimiento que él padeció.
Como el hecho de limpiarse los dientes es
importante para el buen mantenimiento de la boca, es
necesaria la revisión periódica de la columna para un
buen funcionamiento del cuerpo y así evitar recaídas
dolorosas. A veces las recaídas ocurren pronto, muy
rápidamente, como le ocurrió a Juan, pero otras
veces, pueden tardar meses o incluso años hasta que
reaparecen los síntomas. Recuerda, cuando el
dolor desaparece, todavía hay mucho trabajo que hacer
para estabilizar tu cuerpo y así alcanzar una salud
óptima.
Si tu columna no ha sido revisada últimamente,
llámame al 943 47 21
54, y te
concertaremos una cita lo antes posible, así tienes
la seguridad de que tu columna está bien
equilibrada y tu cuerpo funciona como debe.