Alternativas Seguras Y Eficaces A Las Pastillas Para El Dolor Parte 2 de 2
En el articulo anterior
hemos introducido el tema de alternativas naturales y
seguras a las pastillas para el dolor; esta vez vamos
a ver exactamente cuales son estas alternativas y
como las puedes utilizar:
El
aceite de pescado es uno de los suplementos
dietéticos más conocido actualmente en el mercado y
puede ser tomado por cualquier persona que no esté
tomando anticoagulantes tales como la Warfarina
(comercializada con la marca Coumadin
o
Sintrom).
Hay estudios que han demostrado que los suplementos
de aceite de pescado son útiles para los pacientes
con dolor de cuello y dolor de espalda, así como con
dolor en las articulaciones asociado con artritis
reumatoide, soriasis y colitis ulcerosa. La
recomendación común es complementar la dieta con
entre 1 y 3 gramos de EPA/DHA, que son los ácidos
grasos omega-3 que se encuentran en el aceite de
pescado. Por lo general, esto significa tomar entre 2
y 5 cápsulas diarias de un aceite de pescado
concentrado utilizado para suplementos dietéticos.
La
vitamina D se ha convertido en los
últimos años en una vitamina que tiene efectos
anti-inflamatorios y analgésicos. Las enfermedades
autoinmunes, como la artritis reumatoide, son de
naturaleza inflamatoria y se sabe que están asociadas
a la deficiencia de vitamina D. El dolor lumbar y el
dolor generalizado, que puede confundirse con la
fibromialgia, también se sabe que están asociados a
la deficiencia de vitamina D. La vitamina D la
obtenemos del Sol, pero su producción se reduce un
95% cuando utilizamos un protector solar en la piel
con un factor de protección solar (FPS) igual o
superior a ocho. No existen alimentos que contengan
cantidades adecuadas de vitamina D, por lo que
debemos obtener la vitamina D del sol o de
suplementos dietéticos.
El
magnesio. Desde que tengo
memoria, hemos sido bombardeados con información
sobre el calcio, mientras que rara vez se hace
hincapié en el magnesio. Esta es una situación
extraña, porque hay más de 300 enzimas que requieren
magnesio, por lo que está involucrado en una gran
cantidad de reacciones metabólicas. Desde una
perspectiva clínica, la ingesta media de magnesio de
las personas es muy inferior a la cantidad diaria
recomendada (CDR) y esta se ha
asociado con los síntomas de numerosas enfermedades,
incluyendo enfermedades cardíacas, hipertensión,
diabetes, osteoporosis, dolor de cabeza, inflamación
crónica y un aumento de la excitabilidad del sistema
nervioso. Se cree que unos 400 mg de magnesio al día
es lo adecuado para la mayoría de las personas.
Los
probióticos. La suplementación
dietética con bacterias saludables llamadas
probióticos
(Lactobacillus
acidophilus y bifidobacterias) es utilizada para
reducir la inflamación intestinal y para muchos esto
se traduce también en menos dolor músculo
esquelético.
El
jengibre y la cúrcuma. La mayoría de las
hierbas que utilizamos para condimentar nuestras
comidas se sabe que tienen funciones
antiinflamatorias. Los más estudiados en el contexto
de la inflamación y el dolor son el jengibre y la
cúrcuma. Ambos han demostrado que reducen el dolor
músculo esquelético. La forma más económica de tomar
el jengibre y la cúrcuma es en las comidas como un
añadido en especias. Sin embargo, estos complementos
dietéticos están disponibles y son ampliamente
utilizados.
La
vitamina B. La creación de energía
celular necesita de la mayoría de las vitaminas del
complejo B. Aunque las vitaminas del grupo B no son
consideradas tradicionalmente como antiinflamatorias
o analgésicas, investigaciones en humanos y en
animales sugieren que la administración de
suplementos de vitamina B puede ser beneficioso para
la reducción del dolor.
La vida es suficientemente dura sin tener que llevar
una carga adicional de dolor y sufrimiento físicos.
Sólo con una dieta y unos complementos dietéticos
básicos muchas personas han conseguido un gran
alivio.
¿A qué esperas?